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Miércoles 21/02/2024  

Trópico de letras

GREENWASHING

Este pseudo marketing es una estrategia que muchas empresas han estado y siguen usando para que fueran apreciadas como progresistas, tolerantes y modernas...

Publicado: 02/02/2024 ·
13:41
· Actualizado: 02/02/2024 · 13:41
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Autor

Mari Loli Romero López

Maestra y escritora. Colaboradora en revistas internacionales. Dos libros publicados y cinco pendientes de publicación

Trópico de letras

Este blog trata de opiniones diversas sobre un mundo diverso

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Todos los días, mientras desayuno, me gusta dar un repaso a la prensa, tanto si la información viene de medios de comunicación de ideología de derechas como de izquierdas. Me he dado cuenta de que al igual en una tendencia como en otra, se están empleando muchos neologismos. Parece que están de moda los siguientes: criptoactivos, tecnofinanzas, sostenibilidad, greenwashing...Pero fue este último el que llamó especialmente mi atención, y como no soy de inglés (durante la dictadura franquista me tocó estudiar francés), me vi obligada a buscar su definición.  Aunque todos estos nuevos términos y muchos más, van apareciendo para determinar hechos que se están convirtiendo en cotidianos. Parece que el greenwashing (lavado verde o ecoblanqueo) es uno de los más populares y controvertidos. Me sorprendió no sólo su significado, sino mi propia ignorancia y cómo  nos dejamos convencer por la publicidad. Es una estrategia que han utilizado muchas empresas a lo largo de bastante tiempo por medio de varios métodos para hacernos creer que los productos que venden son ecológicos y respetuosos con el medio ambiente, cuando no lo son realmente. Los consumidores con cierta conciencia ecológica compran los productos porque piensan que tal o cual empresa favorece un tema que les preocupa y están comprometidos con el medio ambiente en los procesos de producción, distribución o marketing. Pues sí, este pseudo marketing es una estrategia que muchas empresas han estado y siguen usando para que fueran apreciadas como progresistas, tolerantes y modernas, con el objetivo de aumentar su prestigio y, claro, al mismo tiempo, acrecentar su productividad.

Es sorprendente cómo a lo largo de los últimos años, esta costumbre tramposa ha sido empleada y cómo también, dichas empresas se han  visto sumergidas en procesos judiciales. Éstas han querido mostrar una imagen ecológica y verde sin ser cierto. Cuántas utilizan publicidad falsa y engañosa vulnerando la política medioambiental.

A pesar de todo, es que el greenwashing se está convirtiendo en una estrategia de marketing cada vez más popular. Ahora parece que todos los productos que están a la venta son orgánicos, reciclables, ecológicos, bajos en emisiones de gases de efecto invernadero y sostenibles. Nuestra conciencia se tranquiliza si vemos en tal o cual artículo una etiqueta diciéndonos que lo que compramos es natural y ecológico. Los comercios o compañías que lo ofertan quieren convencernos a través de afirmaciones falsas sobre los beneficios medioambientales. Me viene a la memoria que, hace unos años, una empresa de vuelos anunciaba su aerolínea como la de “menores emisiones de Europa”; nada más falso, hasta el punto de que dicha campaña publicitaria tuvo que ser retirada.

También ha llegado a mis manos el informe que manifiesta lo que el “greenwashing” oculta o disimula en los supermercados. La CECU (Federación de Consumidores y Usuarios) examina las  campañas publicitarias de algunas de las más importantes cadenas de supermercados comprobando que designan el 80% de las promociones a fomentar el consumo de productos cárnicos frente al de verduras, frutas, legumbres o frutos secos, a pesar de que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición pide lo contrario. La elaboración de carne produce muchas más emisiones y tienen un mayor impacto sobre el medio ambiente, sin contar con la mala conducta alimentaria, ya que debería ser todo lo contrario, más verduras, legumbres y frutas, que carne. A lo que hay que añadir que este tipo de alimentos que ofertan los supermercados no son de cercanía, sino exóticos, cultivados en otras partes del planeta, lo que quiere decir que traen una buena parte de carbono relacionado con el transporte.

No hay acciones de sostenibilidad, pues éstas tienen que ver mucho con la publicidad engañosa y no con cambios reales, sino que utilizan el greenwashing para posicionarse bien de cara a los consumidores. Pero bueno, ¡qué vamos a hacer! Podríamos pedir a los gobiernos medidas para que nos protejan, que obliguen a las empresas a que nos ofrezcan una información válida y correcta para que podamos optar por alimentos, no sólo sanos, sino sostenibles para el medio ambiente. Pero  dudo que sea totalmente resuelto, en un sistema capitalista todo cabe.

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