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Miércoles 30/11/2022  

Acento andaluz

El espejismo frente a la realidad

Días atrás escuchaba a un corresponsal en China informando sobre las severas medidas de contención de la pandemia que el gobierno del gigante asiático...

Publicado: 17/04/2022 ·
21:20
· Actualizado: 17/04/2022 · 21:20
  • China.
Autor

Fernando Pérez Monguió

Presentador de 'Acento Andaluz' en 7 Televisión y jefe de informativos de la Cadena SER Andalucía

Acento andaluz

Fernando Pérez Monguió analiza en este espacio la actualidad andaluza, con fibra progresista y corazón social

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Días atrás escuchaba a un corresponsal en China informando sobre las severas medidas de contención de la pandemia que el gobierno del gigante asiático había impuesto en Shanghai y de los altercados ciudadanos que se estaban registrando. Concluía su crónica con una aseveración que me hizo pensar seriamente sobre el espejismo que estamos viviendo o el espejismo en el que nos quieren instalar nuestros poderes públicos. Afirmaba el periodista que el mundo se divide en estos momentos en dos: aquellos que combaten la pandemia frontalmente y los que actúan como si ya no existiese. En el primer grupo, sin duda, China con un celo formidable ante cualquier contagio o brote, por pequeño que sea situando las medidas para combatir el coronavirus como prioridad frente a cualquier otro interés económico, político y social. En el segundo, muchos países y entre ellos el nuestro que, en un intento por gripalizar la Covid, actúa ya como si no existiese, con un apagón informativo sobre contagios y muertes diarias y aminorando pruebas para que las estadísticas bajen considerablemente.

A esto último se llama espejismo: dar la sensación de una realidad que no existe. De ese espejismo son responsables el Gobierno central y los gobiernos autonómicos que ya solo priorizan la salud emocional y económica de la ciudadanía, sin valorar que, para tener salud emocional y económica, lo primero es tener salud para poder vivir. Aunque lancen mensajes llamando a la responsabilidad y la precaución de la sociedad, esos discursos no van parejos con sus actos. De ahí que veamos las aglomeraciones de Semana Santa con centenares de cofrades sin mascarillas, que veamos cómo se saltan las normas en bares, terrazas y restaurantes, que veamos cómo se burlan aforos y horarios, y así un largo etcétera de irresponsables incumplimientos.

La premisa es clara: ¡Viva la economía! Y añadiría: Vivan las vacunas porque sin ellas este espejismo no sería posible y estaríamos cayendo como moscas. Por tanto, vivamos este espejismo pandémico como lo que es: un espejismo. Y vivamos de paso este espejismo económico de la Semana Santa y ferias que están por llegar porque esta alegría en el consumo, la hostelería y la ocupación hotelera puede dar paso a una gran depresión -ojalá me equivoque- si la inflación sigue desbocada, el Banco Central Europeo deja de comprar deuda y el Euribor sigue al alza. Nos estamos empobreciendo a pasos acelerados y estamos enfermando de Covid a pasos agigantados, aunque no haya datos oficiales que lo alerten. Por todo ello, les invito a aparcar el espejismo y vivan la realidad sin ficciones, si no quieren darse cuenta tarde de que en el oasis que vieron en el desierto no había nada de agua. n

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