Tierra de talento

Publicado: 13/03/2023
Autor

José Diego Amores Revuelta

José Diego Amores Revuelta es licenciado en Historia y Archivero con influencia petermanesca

Reflexiones desde el sofá

Columnas de opinión que sólo pretenden invitar a la reflexión del lector sobre temas de actualidad

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No están ni estarán nunca todos los que merecerían una medalla, una calle o un homenaje por su labor humanitaria y/o profesional; sería imposible...
Hace unos días pudimos presenciar las tradicionales Medallas de Andalucía con motivo del día de nuestra tierra, donde se reconocía el trabajo que se hace por parte de diversos sectores para mejorar nuestra sociedad en lo científico, cultural o en el deporte. El sábado, día 11 de marzo, el Ayuntamiento dedicó una serie de actividades con motivo del 85º Aniversario de la Segregación del municipio matriz de Vejer de la Frontera, y entre estos actos está la entrega de las Medallas de la Ciudad, el reconocimiento de Hijos Predilectos y de Hijos Adoptivos. 

En el momento que han salido a la luz estos reconocimientos, no será difícil encontrar las voces que pondrán en duda si alguno realmente lo merece o no y, sobre todo, saldrán a la luz otros que no están y merecerían haber sido reconocidos en alguna de estas categorías. Realmente, no están ni estarán nunca todos los que merecerían una medalla, una calle o un homenaje por su labor humanitaria y/o profesional; sería imposible por una serie de cuestiones: la primera, porque afortunadamente somos un pueblo solidario y creativo por lo que no son pocos los que han destacado en esta labor y, en segundo lugar, porque también somos un pueblo inconformista y cuando el malestar no viene por ignorar a alguien en concreto viene por cómo se hace o si la categoría es la correcta; y, por supuesto, luego vendrá el ataque si el evento se debió hacer de otra forma, en otro lugar o las condecoraciones eran las más adecuadas. 

Tal vez este inconformismo, que no pocas veces enerva nuestra paciencia y nos saca de nuestras casillas, hace que desarrollemos un espíritu de superación que nos hace mejorar en todo lo que hacemos cada día.

Por supuesto, faltan nombres que deberían de aparecer en futuros reconocimientos en los próximos años, pero no podemos poner un pero a los que sí están, y me voy a permitir el placer de pararme en Antonio Castillo Cantillo, “Cuquito de Barbate”. Un cantaor, que lleva paseando el nombre de su pueblo más de 40 años por todo el mundo, admirado por el círculo del flamenco, pero desconocido por muchos dentro de nuestra localidad. Es necesario, con estos reconocimientos, que pongamos en valor aquellos ilustres desconocidos que suenan en los oídos de un sector reducido y que han trabajado en el mundo del arte para un sector muy extendido, como el caso de Cuquito, que además demuestra cada vez que puede el amor a su tierra, viniendo a pasear por su playa y tomar café con los amigos de toda una vida.

Premiar con el objeto de valorar, pero también de difundir que Barbate es una tierra de valores, como las que pueden infundir en el trabajo social cualquiera de las hermandades y cofradías de nuestro pueblo, pero que también es capaz de despuntar en un deporte contribuyendo a que deje de ser minoritario, seguramente que algo ha tenido que ver Rosa Castillo en el despegue del fútbol femenino, o de que hoy contemos con una categoría femenina del Barbate C.F.

El cine documental es más reconocido con los trabajos de Luis Galán, el arte sigue de nuestra luz es plasmada en los lienzos de Muhadin Kishev como nunca nadie lo había hecho; Juan José Benítez sigue dando la vuelta al mundo para terminar parando en su tierra de elección, en el cielo se grita ¡olé! Más fuerte que nunca desde que se fue ‘Riverita’ y el mundo es mucho mejor gracias a las Escuelas Visuales de Miriam Reyes. 

Barbate, como dice ese programa que presenta Manu Sánchez en Canal Sur, es tierra de talento

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